En 1928 la revista Viajes por España, editada por la Atracción de Forasteros de Madrid, dedicó buena parte de su tercer cuaderno a reivindicar una gran vía de comunicación entre la capital y Vigo. No era una simple carretera: la llamaban “autopista” o “auto-vía” y la consideraban una obra de interés nacional.
El tono era abiertamente propagandístico. El general Primo de Rivera había declarado en el Casino de Vigo que el Gobierno “se preocupa y estudia la rápida comunicación Madrid-Vigo”. La revista tomaba esas palabras como un aval casi definitivo. Poco antes se habían aprobado otras autopistas (Madrid-Cuenca-Valencia, Madrid-Irún, Oviedo-Gijón), y los redactores esperaban que la de Vigo siguiera el mismo camino.
El argumento principal lo exponía Tomás Mirambell y Maristany, presidente de la Cámara Oficial de Comercio de Vigo. Según él, Galicia —y especialmente Vigo— poseía una “vida intercontinental” que Madrid necesitaba captar. Vigo era el puerto español con más escala de compañías de navegación, tenía las mejores condiciones naturales y exportaba solo en conservas de pescado 30 millones de pesetas. Una autopista rápida uniría ese dinamismo con el centro de la península y, de paso, abriría el turismo hacia las rías, Mondariz, La Toja, Santiago y A Coruña.
La revista insistía en que, sin esa vía, el turismo español seguiría yéndose al extranjero y Madrid seguiría aislado de las grandes corrientes marítimas. “Como las dos hermanas siamesas, están unidas Madrid-Vigo”, escribía Mirambell. La autopista no era solo una carretera: era el instrumento para que Madrid dejara de ser una capital interior y se convirtiera en “centro de las almas hispano-americanas”.
El proyecto no se materializó en los años siguientes con la forma soñada, pero el texto de 1928 muestra con claridad cómo se veía entonces la relación entre Vigo y Madrid: Vigo como puerta atlántica y Madrid como capital que necesitaba desesperadamente una salida rápida al mar.
Fuente: Revista Viajes por España, Cuaderno 3.º (1928). Textos de la Atracción de Forasteros de Madrid y de Tomás Mirambell y Maristany. Documentos de la Biblioteca Nacional de España.




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