El devenir histórico de Vigo está esculpido con la fuerza indomable de su gente, la bravura marinera y un profundo sentido de la libertad
El Asedio y la Gloriosa Ruptura de la Puerta de la Gamboa
Los prolegómenos de la contienda situaron a los vecinos del Valle de Fragoso, capitaneados por su justicia mayor y caudillo don Cayetano Parada y Pérez de Limia junto al insigne Abad de Valladares, en pie de guerra
La tensión acumulada estalló al alba del 28 de marzo. Con un arrojo sin parangón, la marinería del Berbés y el paisanaje vigués —liderados por el intrépido alferez de navío Bernardo González (Cachamuiña) y secundados por el heroico marinero Carolo, que entregó su vida en el umbral— acometieron a hachazos la célebre Puerta de la Gamboa
El Cristo de la Victoria: Baluarte y Patrón de la Ciudad
En el clímax de la euforia colectiva y enmarcados por el dolor de las bajas sufridas al pie de las murallas, el anciano caudillo don Cayetano de Limia congregó a la multitud bajo las ramas maltrechas del milenario olivo y proclamó solemnemente al crucificado rescatado del mar como Cristo de la Victoria
El Olivo Simbólico y las Enseñas Históricas
La memoria de aquella gesta se complementa con el simbolismo imperecedero del Olivo de Vigo, cuya estirpe milenaria fue salvaguardada gracias al empeño de familias tan entrañables como los Pereyra, los Limia y los Álvarez Mora, quienes cultivaron sus esquejes hasta su solemne trasplante al Paseo de Alfonso XII en 1859
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