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lunes, 19 de octubre de 2026

A real el kilo de sardinas: el precio del pescado de Vigo en 1928

 En la misma página en la que aparece la escuadra inglesa, la revista Viajes por España de 1928 recoge un relato sobre el precio del pescado y la falta de comunicaciones rápidas con el interior.

El diputado provincial de Pontevedra, Ramón Laforet, contaba que unos muchachos de Arcade cargaron una camioneta de merluzas en Marín y llegaron con ellas a Madrid. Aquel día el precio del pescado en la plaza de los Mostenses bajó de forma considerable, porque después de vender la mercancía lanzaron la especie de que otras camionetas cargadas de pescado venían detrás.

La revista utilizaba este ejemplo para defender la necesidad de la autopista Madrid-Vigo. Sin comunicaciones rápidas, el pescado de la ría llegaba tarde o a precios altos al centro de España. La misma página señala que en Vigo funcionaban entonces 55 fábricas de conservas (entre ellas las de Massó, Alonso, Curvera, etc.) cuyas marcas tenían fama mundial, pero que apenas eran conocidas en el interior por la dificultad de transporte.

El tono es el de una ciudad que producía mucho pescado y mucha conserva, pero que veía limitada su salida comercial por la falta de vías rápidas hacia Madrid.



Fuente: Revista Viajes por España, Cuaderno 3.º (1928). Texto de la página que incluye la fotografía de la escuadra inglesa y el relato sobre el precio del pescado. Documento de la Biblioteca Nacional de España.

La escuadra inglesa en la bahía de Vigo, 1928

En el cuaderno de 1928 de la revista Viajes por España aparece una fotografía titulada “La escuadra inglesa fondeada en la bahía de Vigo”. La imagen muestra varios buques de guerra británicos anclados en la ría, un hecho que la publicación recoge como parte de la vida habitual del puerto.

El texto que acompaña la fotografía no se detiene mucho en la presencia militar, pero sí la utiliza como ejemplo de la importancia estratégica y comercial de Vigo. La bahía era capaz de acoger grandes escuadras y, al mismo tiempo, era el escenario del intenso tráfico pesquero y mercantil de la ciudad.

La misma página menciona también las 55 fábricas de conservas y el problema del precio del pescado cuando faltaban comunicaciones rápidas con el interior. La escuadra inglesa aparece, así, como un elemento más del paisaje portuario de un Vigo que en 1928 se presentaba como ciudad abierta al Atlántico.



Fuente: Revista Viajes por España, Cuaderno 3.º (1928). Fotografía y texto de la página dedicada a la escuadra inglesa en la bahía de Vigo. Documento de la Biblioteca Nacional de España.

Vigo en 1928: el puerto que unía América con Europa

 En 1928 la revista Viajes por España dedicaba un artículo a afirmar que el puerto de Vigo era el mejor punto de enlace entre América y Europa. Según el texto, los grandes trasatlánticos que transportaban turistas del otro lado del Atlántico tocaban Vigo de forma habitual.

La publicación daba cifras concretas de vapores que escalaban en el puerto: 250 ingleses, 242 alemanes, 156 holandeses, 158 franceses y 76 noruegos. Vigo, se decía, distaba solo 400 kilómetros de Madrid y era también paso obligado para quienes querían llegar a Europa Central o al norte de África.

Como prueba, la revista reproducía la cubierta de un folleto de la compañía Pacific Line, que señalaba Vigo como puerto de entrada a Europa. El texto insistía en que existía una “población flotante” constante de pasajeros que viajaban por placer y que España debía esforzarse en atraer y retener ese turismo, en lugar de dejar que se marchara sin visitar el interior del país.

El argumento final era claro: si se mejoraban las comunicaciones desde Vigo hacia Madrid, el puerto atlántico podía convertirse en la gran puerta de entrada del turismo americano a España.








Fuente: Revista Viajes por España, Cuaderno 3.º (1928). Artículo “El puerto de Vigo es la base del resurgimiento del Turismo Español” y reproducción del folleto de la Pacific Line. Documentos de la Biblioteca Nacional de España.

Las 55 fábricas de conservas de Vigo en 1928

En 1928 la revista Viajes por España presentaba Vigo como una ciudad industrial en pleno crecimiento, y uno de los datos que más se repetían era el de sus fábricas de conservas. Según los textos de la época, la ciudad contaba ya con unas 55 fábricas dedicadas a la conserva de pescado, principalmente sardina.

La exportación de conservas era uno de los pilares económicos de Vigo. En uno de los artículos se señalaba que solo en conservas de pescado se exportaban 30 millones de pesetas al año. El puerto y la lonja alimentaban directamente esa industria: el pescado que se descargaba por la mañana podía estar enlatado y listo para embarcar en pocas horas.

La revista incluía también listas de exportadores de pescado y anuncios de empresas relacionadas con el sector. El tono era de orgullo local: Vigo no era solo un puerto pesquero, sino un centro industrial que transformaba la materia prima y la enviaba a mercados nacionales e internacionales.

Esa concentración de fábricas en torno al puerto y a la ría explica en buena medida el rápido crecimiento demográfico de la ciudad en las primeras décadas del siglo XX. En veinticinco años, se decía, Vigo había triplicado su población.





Fuente: Revista Viajes por España, Cuaderno 3.º (1928). Textos sobre la industria pesquera y conservera de Vigo. Documentos de la Biblioteca Nacional de España.








Los tranvías de Vigo en 1928: el ferrocarril eléctrico a Bayona y Gondomar

En el cuaderno de 1928 de la revista Viajes por España se dedicaba un espacio destacado a los Tranvías Eléctricos de Vigo. La compañía explotaba el ferrocarril eléctrico que unía Vigo con Bayona y Gondomar, y la publicación lo presentaba como una infraestructura clave tanto para el transporte local como para el turismo.

El anuncio de la compañía incluía una fotografía de los trenes y una tabla con las longitudes de las líneas en explotación y en proyecto. Se destacaba que estos tranvías tenían “gran importancia en el Turismo Gallego”, porque permitían organizar excursiones cómodas a la playa de Samil —descrita como una de las mejores de la costa atlántica— y a los pueblos de Panjón, Bayona y Gondomar.

La revista animaba a los visitantes a no perderse el viaje: “No deje de hacer un viaje en este ferrocarril y tendrá ocasión de admirar los más bellos paisajes de la costa y campiña gallegas”. Incluso incluía el texto en inglés, francés y alemán para atraer a turistas extranjeros.

El tono era el de una ciudad que en 1928 ya contaba con un servicio eléctrico de tranvías relativamente moderno y que lo usaba como reclamo turístico, uniendo el centro urbano con las playas y los pueblos de la ría.






Fuente: Revista Viajes por España, Cuaderno 3.º (1928). Anuncio y nota de la compañía Tranvías Eléctricos de Vigo, C. A. Documento de la Biblioteca Nacional de España.







La autopista Madrid-Vigo que soñó la España de 1928

En 1928 la revista Viajes por España, editada por la Atracción de Forasteros de Madrid, dedicó buena parte de su tercer cuaderno a reivindicar una gran vía de comunicación entre la capital y Vigo. No era una simple carretera: la llamaban “autopista” o “auto-vía” y la consideraban una obra de interés nacional.

El tono era abiertamente propagandístico. El general Primo de Rivera había declarado en el Casino de Vigo que el Gobierno “se preocupa y estudia la rápida comunicación Madrid-Vigo”. La revista tomaba esas palabras como un aval casi definitivo. Poco antes se habían aprobado otras autopistas (Madrid-Cuenca-Valencia, Madrid-Irún, Oviedo-Gijón), y los redactores esperaban que la de Vigo siguiera el mismo camino.

El argumento principal lo exponía Tomás Mirambell y Maristany, presidente de la Cámara Oficial de Comercio de Vigo. Según él, Galicia —y especialmente Vigo— poseía una “vida intercontinental” que Madrid necesitaba captar. Vigo era el puerto español con más escala de compañías de navegación, tenía las mejores condiciones naturales y exportaba solo en conservas de pescado 30 millones de pesetas. Una autopista rápida uniría ese dinamismo con el centro de la península y, de paso, abriría el turismo hacia las rías, Mondariz, La Toja, Santiago y A Coruña.




La revista insistía en que, sin esa vía, el turismo español seguiría yéndose al extranjero y Madrid seguiría aislado de las grandes corrientes marítimas. “Como las dos hermanas siamesas, están unidas Madrid-Vigo”, escribía Mirambell. La autopista no era solo una carretera: era el instrumento para que Madrid dejara de ser una capital interior y se convirtiera en “centro de las almas hispano-americanas”.




El proyecto no se materializó en los años siguientes con la forma soñada, pero el texto de 1928 muestra con claridad cómo se veía entonces la relación entre Vigo y Madrid: Vigo como puerta atlántica y Madrid como capital que necesitaba desesperadamente una salida rápida al mar.

Fuente: Revista Viajes por España, Cuaderno 3.º (1928). Textos de la Atracción de Forasteros de Madrid y de Tomás Mirambell y Maristany. Documentos de la Biblioteca Nacional de España.