Este texto, publicado bajo el epígrafe «Huellas Históricas» y firmado por el padre Máximo, C.M.F., recupera la memoria de la parroquia de Santa Eulalia de Alcabre, una de las más antiguas de la ría de Vigo. Situada junto al mar, entre Bouzas, Coya y Navia, conserva referencias documentales que remiten a la presencia griega, a la forma primitiva de su advocación (Santa Baya) y a episodios tan señalados como la batalla de Rande de 1702 o la resistencia contra las tropas napoleónicas. El autor describe la ubicación de la primitiva iglesia sobre un promontorio entre dos playas, la construcción del templo actual en 1708 gracias a la munificencia del abad Francisco de Iglesia Nogueira, y varios elementos de interés histórico y devocional que se conservan o se recuerdan en el lugar.
HUELLAS HISTÓRICAS
TESOROS DE SANTA EULALIA DE ALCABRE
Por el P. MAXIMO, C. M. F.
La parroquia de Alcabre, sentada como una ninfa junto al mar, y bajo el cariñoso arco que le forman las feligresías limítrofes de Bouzas, Coya y Navia, guarda bastantes y muy preciosas huellas de la Historia entre el revuelo plateado de sus menudas arenas playeras y la cresta lujuriante de sus vides.
El nombre de Alcabre es un recuerdo perenne del paso de los griegos. Y la parroquia es una de las más antiguas de la ría viguesa, como se deduce del nombre de Santa Baya, forma primitiva de Santa Eulalia con que se la encuentra citada en algunos antiguos códices y libros curiales. Se la cita en el proceso de canonización de San Pedro Telmo, ya que en sus términos el gran taumaturgo curó a un hidrópico. Y el morfologismo de Santa Baya se conserva aún, aplicado a una de las playas próximas a la iglesia.
La primitiva parroquia seguramente que no estuvo donde la actual. Esta, de mucho valor arquitectónico, data del año 1708, como consta en el arco toral y en los libros parroquiales. Se debe a la munificencia y elevado espíritu del Abad reverendo don Francisco de Iglesia Nogueira que también le dona una pequeña custodia con primorosos encajes de plata. La antigua iglesia de la que no se encuentra vestigio alguno, debió de erguirse sobre el mismo mar, en el pequeño montículo que separa las dos playas que se abren por debajo de la actual. Aún después de trasladar de allí la iglesia, por miedo a las incursiones de los piratas, o más seguramente por miedo a las embestidas y erosiones de las olas, sobre el atrevido promontorio se crispaba todo el bosque de cruces de un Calvario y blanqueaba como cerril gaviota, una casita, propiedad del párroco. De todo ello no queda hoy más que un acerbo de rocas lamidas por el agua y con un ligero velo de tierra y de musgo en la cúspide.
En el archivo parroquial de Alcabre, y en el libro que comienza el año 1864, se halla descripta, con estupenda caligrafía y con profusión de nombres toponímicos, la entrada de la escuadra inglesa y holandesa el año 1702 y la célebre batalla de Rande. El documento es de incalculable valor histórico. En el barrio de la Pardaíña desafía al tiempo la venerable casona del inmortal Alcalde del Fragoso que capitaneó la insurrección y la victoria contra las tropas de Napoleón. Las cenizas del héroe yacen en la iglesia y su partida de defunción en el libro de óbitos. La tradición popular aseguraba que en la capilla de los Dolores, enriquecida con un jubileo por el Papa Pío VII, se hallaba «un cuerpo santo». Atinadas pesquisas han indagado que lo que allí se encuentra es un insigne Patriarca de Indias. El lugar de la Garita, ya frente al Océano, fue muy probablemente el asiento de una antiquísima fortaleza o tal vez de una ciudad prehistórica.
El documento, fechado en 1953 según la anotación manuscrita del original, ofrece una visión poética y documentada de un enclave costero que concentra memoria griega, medieval, de la Guerra de Sucesión y de la Guerra de la Independencia. La iglesia actual de Santa Eulalia de Alcabre y su entorno siguen siendo testigos de esa continuidad histórica en la ría de Vigo.

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