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domingo, 23 de febrero de 2020

Auditorio y Palacio de Congresos de Beiramar





En las últimas décadas España vio como su geografía se llenaba de Auditorios y Palacios de Congresos. De la treintena que había hace unos años se ha pasado a casi medio centenar. A rebujo de estos edificios va ligada la construcción de hoteles que ofrezca camas a los visitantes de reuniones, convenciones y congresos.

Los palacios de congresos centran su actividad en la captación de eventos con los que atraer visitantes de fuera de la región y que suelen gastar cuatro veces más que un turista normal. Ciudades como Pamplona, León, Barcelona, Madrid, Bilbao, Murcia, Oviedo, Santander o Santiago de Compostela cuentan con Auditorios y Teatros que constituyen un referente importante de desarrollo social y cultural, en los que se desarrollan congresos, exposiciones, ferias, actos políticos y sociales, etc.

Es tal el negocio generado por estos edificios que la mayoría de ellos están promovidos por las Administraciones Públicas, regionales y locales.

Pero además de la vertiente económica, con estas construcciones se busca crear iconos de las ciudades. Las ciudades, convertidas en marcas, buscan edificios que se conviertan en hitos urbanos. Ahí tenemos los ejemplos del Kursaal de San Sebastian, obra de Moneo, o el Auditorio de Tenerife, obra de Santiago Calatrava, por citar algunos ejemplos.


A grandes rasgos eso es lo que ha pasado con el Auditorio y Palacio de Congresos de Beiramar.


Promovido por la Xunta de Galicia, el Auditorio y Palacio de Congresos de Beiramar nació con el objetivo de potenciar el turismo congresual y de negocios en Vigo.

Con una población aproximada de 300.000 habitantes, Vigo presenta un enorme potencial para desarrollar este turismo congresual y de reuniones. Debido a la carencia de un centro de referencia para el desarrollo de este tipo de actividades, el Auditorio y Palacio de Congresos de Beiramar es el edificio idóneo para ocupar ese vacío existente en nuestra ciudad y ser además un importante motor económico.

Tras las experiencias positivas del Palacio de Congresos de Santiago y de A Coruña (gestionados por iniciativa privada) el Auditorio de Vigo puede aprovechar el mercado local generado por algunas instituciones como el IFEVI y ampliarlo, ya que aún tiene un amplio margen de desarrollo.

Pero además de las razones económicas, la construcción del Auditorio también se justifica desde el punto de vista cultural. Nuestra ciudad carece de un recinto adecuado para albergar óperas o conciertos sinfónicos.

Para crear un edificio de tal envergadura se precisa una fuerte inversión, tanto pública como privada. Como el Auditorio presenta una rentabilidad reducida en comparación con la inversión que requiere, se planteó desde la Xunta propiciar usos privados para atraer la iniciativa privada dentro del mismo. Los usos privados propuestos en un principio fueron un hotel, aparcamiento y centro comercial, todos complementarios con la actividad congresual.

La inversión necesaria para construir el Auditorio en un principio ascendió a 43,3 millones de euros, de los que 3,5 correspondían a la demolición del edificio de Casa Mar y 39,8 a la construcción del nuevo edificio. Finalmente, después de varios años de inmovilismo, el proyecto costará 87,9 millones de euros.

  
El proyecto ganador del concurso público convocado por la Xunta fue el formado por César Portela e Idom. Este programa ganador proyectó un auditorio principal con un aforo de 1.470 personas,y un conjunto de salas polivalentes, cuyo número variará entre 15 y 20, con una capacidad de 450 personas. Así mismo, también se prevé una zona de exposición con una superficie aproximada de 2000 m2 y una zona de restauración para 700 comensales. Todos estos usos se organizan en torno a un gran vestíbulo central diseñado como un espacio público abierto sobre la ría.

La apertura del Palacio de Congresos conlleva también el necesario aumento de las plazas hoteleras en la ciudad. Actualmente, la oferta hotelera de Vigo se estima en unas 4.000 plazas. De ellas, 662 habitaciones son las que corresponden a la oferta hotelera de 3 y 4 estrellas, insuficiente si tenemos en cuenta el aforo del Auditorio. Se da por tanto una excelente oportunidad para la construcción de un hotel anexo al edificio. El hotel propuesto tendría una superficie de 7.000 m2 con una capacidad aproximada de 120 Habitaciones y categoría 4 estrellas. El resto de superficie comercial se enfocaría a un centro comercial.

La superficie total correspondía a 25.000 m2 el auditorio, salas y demás, aproximadamente 30.000 m2 para la promoción privada (hotel, centro comercial, etc.) y 30.000 m2 para el aparcamiento.

Sin embargo, tras varios recortes presupuestarios, el proyecto se tuvo que redefinir para ajustarlo al nuevo presupuesto. Finalmente el proyecto tendrá una superficie de 47.000 metros cuadrados, 41.000 menos que el proyecto original. Este recorte afecta al aparcamiento, que quedará con 325 plazas, al hotel, que de 180 camas pasará a 120 y a la zona comercial, que perderá 7.000 metros cuadrados quedando finalmente con 3.500.

  
La parcela donde se construye el auditorio es la que ocupaba antiguamente el edificio Casa Mar, en la zona portuaria entre la avenida de Beiramar nº 57 a 59 y la calle Jacinto Benavente, a ambos lados de la calle Juan Ramón Jiménez, que lo atraviesa. Prácticamente es rectangular y tiene una superficie de 11.944 metros cuadrados.

Pudo haber sido un excelente emplazamiento para albergar el auditorio. No obstante, los ganadores del concurso consideraron que la rígida estructura de la nave impedía llevar a cabo un proyecto de esta índole.


Ahora toca esperar a ver cómo termina el proyecto. Yo particularmente soy bastante escéptico, aunque soy cauteloso y prefiero esperar a ver el edificio terminado para opinar.

Sin duda es una oportunidad única de producir un efecto de regeneración urbanística en una zona actualmente ocupada por empresas industriales del sector frigorífico y que puede convertirse en un lugar de referencia en nuestra ciudad.