domingo, 23 de febrero de 2020

La Panificadora (1917) - Otto Werner, Jorge Buchi y Manuel Gómez Román






  

Como vigueses, es nuestra obligación conservar nuestra memoria urbana. Después de décadas de desastres urbanísticos, no vamos a permitir que el ayuntamiento destroce uno de los grandes símbolos del Vigo industrial, la panificadora.

Siguiendo los planes urbanísticos que serán llevados a cabo en nuestra ciudad, el ayuntamiento pretende derrumbar este memorable edificio dejando tan solo los silos, sin darle la posibilidad de rehabilitación total como edificio destinado a la cultura.


  
Como ciudadanos Vigueses, estamos hartos de que cada alcalde vigués se guíe por el dinero y la especulación olvidándose de cualquier gusto estético en NUESTRA ciudad.

Pedimos al ayuntamiento, que si de verdad quieren derrumbar un edificio emblemático vigués, que sea este el ayuntamiento, que abran Vigo al mar de verdad (Con esto nos referimos a derrumbar el proyecto "Abrir Vigo al mar") o que desforren el hospital Xeral de esas placas verde cantoso. Pedimos a nuestro alcalde que piense con la cabeza y que si su equipo careciese del mínimo gusto estético que se EXIGE para aprobar planes urbanísticos, que no los aprueben modificando irremediablemente nuestra ciudad al más puro estilo hortera que ha caracterizado a nuestros concejales durante décadas."

Desde la red me llega la noticia de que un grupo de vigueses comprometidos con su ciudad han iniciado una campaña para salvar de la especulación uno de los más emblemáticos edificios de Vigo: La Panificadora.


Como no podía ser menos, desde este blog nos unimos concienciadamente a la causa para que ésta consiga la mayor repercusión posible y se haga visible el sentir de muchísimos vigueses que desean un mayor respeto por el patrimonio arquitectónico e industrial de nuestra ciudad.

Por ello he decidido actualizar el artículo que en su día escribí sobre la Panificadora con nuevas fotografías sacadas de la blogosfera (Vigoblog, Panificadora amputada, la ciudad perdida, etc.). También en los próximos días espero escribir otro analizando la operación urbanística-especulativa que se quiere realizar en los terrenos de la Panificadora.

La fábrica de harinas o Panificadora es uno de los más bellos ejemplos de arquitectura industrial en nuestra ciudad.

Fue construida en 1917 por Antonio Valcarce, poco después de haber cerrado la fábrica de harinas "La Molinera", siendo Manuel Gómez Román arquitecto de la obra, y Otto Werner y Jorge Buchl ingenieros. En sus inicios contó con el edificio de molinos, hornos para la elaboración de pan y cuatro silos para el grano.



Tras la Guerra Civil se convirtió en el primer negocio de pan en Vigo. Era el horno con mayor cantidad de racionados inscritos y acabó absorbiendo a muchos pequeños panaderos de barrio, que hacían de repartidores y pasaban a convertirse en accionistas de la compañía.

La Compañía Viguesa de Panificación tuvo entre sus muchos clientes contingentes militates del sur de Galicia o prisioneros del Monasterio de Santa maría de Oia.



Por aquella época el negocio iba viento en popa. A pesar de las habituales restricciones de harina trabajan en la Panificadora unas doscientas personas.

Debido a la buena marcha del negocio, se decide ampliar dotándola de seis grandes silos más y un edificio para almacenar sacos. La fábrica además también disponía de parque móvil para talleres, gasolinera, reparto, pozo y central eléctrica.

Debido a la guerra civil y al bloqueo de la posguerra, la producción de la fábrica bajó considerablemente.

En 1960 se transforman los talleres y se construye una tercera edificación para fábrica de piensos y locales comerciales. En total ocupaba una superficie de 9.455 metros cuadrados.

Finalmente la fábrica cerró en el año 1981, después de 60 años dedicados a la producción de harina y la elaboración de pan. Desde entonces se encuentra en estado de abandono y, mismamente, hace unos años sufrió un incendio en uno de los bajos del edificio.



A pesar de que gran parte de la ciudadanía, grandes intelectuales y reconocidos arquitectos han apostado en innumerables ocasiones por su rehabilitación, los sucesivos alcaldes que han pasado por nuestra ciudad nunca han mostrado el más mínimo interés por su conservación.

Como prueba del sentir general de los arquitectos, dejo la nota de prensa que la delegación del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia en Vigo publicó en 2002:



"La Panificadora y Fabrica de Harinas".




En conmemoración del Día Mundial de la Arquitectura 2002, el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia auspiciado por el Consejo Superior de Arquitectos de España y la Unión Internacional de Arquitectos, realiza una declaración institucional eligiendo como tema de esta edición " Arquitectura y Patrimonio Cultural".

Con tal motivo la Comisión de Cultura de la Delegación del COAG en Vigo, ha elegido como edificio significativo La Panificadora y



Fábrica de Harinas. Con esta elección se pretende la puesta en valor del conjunto de edificaciones popularmente conocido como " La Panificadora " como Patrimonio Arquitectónico de la ciudad. El reconocimiento de la Unión Internacional de Arquitectos de la elección de dicha edificación, viene a ratificar la solicitud realizada por el COAG en 1995 ante la Xunta de Galicia, para la declaración como Bien de Interés Cultural del conjunto. Reconocido hoy en día en el ámbito cultural, como un elemento insigne dentro de la Arqueología Industrial de la Ciudad, aun se encuentra sin el tratamiento legal ni urbanístico acorde con su categoría arquitectónica.



En palabras de Fernando Agrasar, Profesor de la E.T.Superior de Arquitectura y co-autor del Guia de Arquitectura Contemporánea de la ciudad de Vigo - de próxima publicación – " ...La Panificadora, constituye una referencia obligada de los inicios del hormigón armado en nuestra ciudad, que a través de sus autores los ingenieros Werner y Buchl y el arquitecto Manuel Gomez Román, muestran didácticamente el estado de la arquitectura en la década de los años veinte. La sinceridad y pragmatismo constructivo de la ingeniería, con sus claros volúmenes desornamentados, frente al esteticismo fuera de lugar de la arquitectura es una lección que nos recuerda los orígenes de la profunda transformación moderna...".

Que hoy en día, la Panificadora reine en el perfil de la ciudad como una ruina en manos del azar, es un lujo que la memoria histórica de la ciudad ya no puede permitirse. Es pues el momento de hacer una reflexión objetiva sobre la representatividad del Patrimonio Industrial en el desarrollo urbano de la ciudad y que las



Administraciones asuman de una vez los costes añadidos por los errores cometidos en el pasado, con un único objetivo, recuperar para la ciudad lo que de hecho ya le pertenece. Por ello , debemos poner de relieve que el proteger y reutilizar el Patrimonio Cultural Arquitectónico ha de ir mas allá de una simple conmemoración. No sería deseable que el Día Mundial de la Arquitectura, se convirtiera en Vigo en una día de luto en vez de una jornada de orgullo ciudadano.

Delegación Vigo del COAG.

El edificio llegó a ser incluido como elemento a conservar en las Normativas Municipales. Incluso los arquitectos Celestino García Braña, Susana Landrove y Ana Tostoes han documentado 160 obras significativas de España y Portugal en "La arquitectura de la industria", un volumen que analiza el papel de la industria en el desarrollo del Movimiento Moderno. La Panificadora aparece aquí como ejemplo único en España de la arquitectura de principiops del siglo XX. Pero ni eso ni el anuncio del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia en 2002 parece que vayan a salvar a este emblemático edificio de su más que previsible desaparición.

Para el arquitecto Fernando Agrasar Quiroga, autor del libro "Guía de arquitectura de Vigo 1930-2000", la panificadora se erige, por derecho propio, en todo un símbolo del carácter y la razón de ser del desarrollo de Vigo en el pasado siglo.

Esta pieza de arquitectura industrial, que está situada en pleno centro de la ciudad (en la calle Santiago), constituye el testimonio insustituible del empleo de hormigón armado en edificación en nuestra ciudad.

El conjunto muestra de forma didáctica el estado de la arquitectura en la década de los años veinte.

El perfil de la fábrica contrapone un volumen principal, con poderosos silos de planta poligonal, con aristas decoradas y tejadillo tradicional con alero. La sinceridad y pragmatismo constructivo de la ingeniería, con sus claros volúmenes desornamentados, frente al esteticismo fuera de lugar de la arquitectura es una lección que nos recuerda los orígenes de la profunda transformación moderna.

Para el reputado arquitecto e investigador Jaime Garrido Rodríguez el derribo de la panificadora, además de ocasionar una negativa ausencia en la imagen de la ciudad, supondría la pérdida de un espacio céntrico útil para actividades socio-culturales (museo de la industria viguesa, museo de las ciencias, de la pesca o centro de exposicion, investigación y producción de espectáculos audiovisuales, etc.).

A su valor histórico, dentro de los escasos edificios industriales que nos quedan en la ciudad, se añade su calidad arquitectónica e integración en el contexto y paisaje urbano. La sustitución por dos o tres centenares de viviendas agravaría considerablemente el problema de la alta densidad ya existente en el casco urbano.



Por todo lo que representa este edificio, la iniciativa de recoger firmas me parece una gran idea y espero que gane fuerza.



La panificadora es uno de los edificios más representativos y más ligados a nuestra ciudad. Contemplar este edificio es contemplar parte de la historia de Vigo.

Es una joya de la arquitectura industrial que se debe conservar y preservar, no sólo por su valor arquitectónico e histórico, sino también porque forma parte de nuestra indentidad.

Vigo es una ciudad industrial y como tal no debería olvidarse de ese desarrollo industrial que la ha convertido en esa ciudad dinámica y urbana que es ahora.

Conservar esas fábricas e industrias es lo mínimo que se debe hacer para honrar a los que, a base de esfuerzo y trabajo, forjaron en el pasado las bases del Vigo de hoy.

Hace años se consiguió que no se derribara el antiguo palacio de justicia (hoy MARCO) de la calle Príncipe y hoy es un orgullo para los vigueses. ¿Por qué no se puede hacer lo mismo con la Panificadora? La panificadora , la fábrica de Santa Clara, el edificio Bandeira, la Metalúrgica, la fábrica de conservas Alfageme, fábrica de conservas Albo, la Industriosa, la fábrica Rivas, la Artística...


también debería rehabilitarse y conservarse ya que son muestras vivientes de la historia de nuestra ciudad. Vigo tiene un fabuloso pasado industrial del que debería sentirse orgulloso.

Y es que una ciudad que da la espalda a su pasado no tiene alma. ¿Debemos permitir entonces que se derriben todas estas edificaciones históricas que pertenecen a todos los vgueses para la triste idea de construir más edificios de viviendas que únicamente responden y beneficien a intereses privados?

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