domingo, 23 de febrero de 2020

Facultad de Filología y Traducción (1977) - Desiderio Pernas





El antiguo Colegio Universitario de Vigo (conocido por los vigueses por el acrónimo de CUVI), en la actualidad Facultad de Filología y Traducción, es el germen de lo que hoy es la Universidad de Vigo.


El Campus de Vigo, vieja reclamación de la sociedad viguesa, nace precisamente a raíz de las protestas llevadas a cabo por las fuerzas vivas de la ciudad de Vigo para presionar a la Universidad de Santiago de Compostela.

Finalmente la Universidad de Santiago de Compostela cede y autoriza la creación de un centro en el que se imparta el primer ciclo para la enseñanza de Filología, Ciencias Económicas y Ciencias Químicas y Biológicas, pero aún dependiente de la universidad compostelana.

Este ilusionante proyecto recibe el lógico apoyo de la Caja de Ahorros Municipal de Vigo, que financia el proyecto y encarga su diseño al arquitecto Desiderio Pernas, con el que ya había trabajado con anterioridad en el Polígono de Coia.

El emplazamiento escogido para llevar a cabo el proyecto es en el monte de Lagoas - Marcosende. Esta decisión, causó gran controversia en su día y su eco aún resuena en la actualidad.

Es cierto que la localización está bastante alejada de la ciudad, pero la decisión parece coherente si tenemos en cuenta que se basó en una idea muy clara de lo que debía ser la relación entre universidad y sociedad. La idea de campus de las universidades norteamericanas inspiradas a su vez en las ciudades universatiras de Oxford y Cambridge fue lo que llevó a los responsables a elegir los terrenos para el CUVI. Un campus, alejado del caos de la ciudad, en plena naturaleza y con vida propia, es un lugar ideal para dedicarse al estudio y la meditación.



El solar donde se levantaría el edificio presentaba un gran desnivel. Este desnivel es resuelto por Desiderio Pernas fragmentando el proyecto en varios edificios. Así, la difícil orografía, lejos de ser un problema, dota de una gran personalidad al conjunto.

Cabe señalar cómo, una vez más, Desiderio Pernas hace que la naturaleza no desaparezca, sino que sea soporte de su diseño.

La solución ideada consiste en un edificio principal y tres pabellones para cada área docente. Cada pabellón docente está conectado con los otros mediante corredores porticados. Sin embargo, cada edificio transmite un carácter independiente gracias a la distancia que los separa.

A su vez, cada pabellón, tiene unos cuerpos distintos según su función, ensamblados por un vestíbulo. Todos estos edificios son de planta baja. No obstante, el desnivel del terreno provoca que no se alineen como un plano continuo y se creen diferentes ambientes.



Esta diferenciación de ambientes es la que da personalidad al edificio. La horizontalidad característica del movimiento moderno se combina con una sucesión de patios acristalados, jardines, corredores, espacios abiertos, vegetación, estancias con luz natural, etc. que hacen que pasear por el interior y exterior del inmueble sea una experiencia muy agradable.

El interior del edificio, de un marcado carácter sobrio, está compuesto por una estructura metálica y paramentos de ladrillo vista, que se vuelven de hormigón al acercarse al suelo. Sin embargo frente a esta sobriedad se da el contrapunto de los patios y jardines, que dan al conjunto una visión sosegada y atractiva.




El exterior destaca por los forjados de coronación, horizontales y que muestran su cara como una banda que termina cada volumen. Bajo las bandas, los huecos adquieren alturas variables en función del uso que albergue para dar paso a la fábrica de ladrillo cara vista. Este orden de bandas varía con cada situación de altura y posición del suelo de los distintos sólidos con lo que el efecto es de un conjunto de variaciones que no pierde la unidad.


Su disparidad de ambientes, sus patios, sus jardines, su abundante luz natural,... hacen que su visita resulte muy gratificante.


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