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domingo, 23 de febrero de 2020

Pazo Quiñones de León





El Pazo de Castrelos, también conocido como Pazo de Quiñones de León debido a uno de sus dueños, está situado en la parroquia viguesa de Castrelos y para contar su origen debemos remontarnos al siglo XVI.

La familia de los Tavarés por aquel entonces tenía su residencia en una torre cercana al emplazamiento actual del pazo. Esta torre era conocida como torre de Lavandeira.

Durante las guerras con Portugal en el siglo XVII la torre sufrió duros ataques de los ejércitos portugueses, que en noviembre de 1665 la saquearon e incendiaron. Quedó en un estado tan ruinoso que se demolió, y don Benito Tavarés decidió reconstruir su casa en lugar cercano al de la torre original.



Se reconstruyó la torre pero sólo como recuerdo de su origen, ya que la nueva edificación tenía un marcado carácter civil posiblemente inspirado en el vecino pazo de la Pastora en la parroquia de Santo Tomé de Freixeiro.



La totalidad del edificio actual fue construido por el matrimonio Tavarés en 1670, con la excepción de la mitad superior de la torre de la derecha, que sería construida a mediados del siglo XIX. Esta familia sería la propietaria del inmueble hasta el siglo XVIII en que pasaría a manos de los Montenegro.



En 1805 el pazo, junto al vecino pazo de la Pastora, fue incautado por la Junta de Sanidad para convertirlo en un hospital destinado a tratar los heridos de la guerra de la Independencia.

A comienzos del siglo XIX el edificio pasa a manos del marqués de Valladares. Ya a finales del siglo XIX el pazo es propiedad de don Fernando Quiñones de León, marqués de Alcedo, y su mujer doña María de los Milagros Elduayen, VIII marquesa de Valladares. Ambos promueven una serie de obras en el edificio que serán continuadas por sus descendientes.

Tras las muerte de la marquesa, el pazo es heredado por su hijo Fernando Quiñones de León y Elduayen, IX Marqués de Valladares. En 1918 Fernando Quiñones de León y Elduayen fallece sin dejar descendencia, por lo que el pazo pasó a manos de su padre, el marqués de Alcedo, siendo su mujer Mariana de White usufructuaria. Con un ejemplar gesto, el marqués de Alcedo decide donar el conjunto "Quiñones de León" al pueblo de Vigo el 12 de diciembre de 1924, con la condición de que fuera utilizado como museo y parque público. Sin embargo la donación no se pudo materializar hasta el 15 de noviembre de 1931, al comprar el concello de Vigo el citado usufructo.

Desde entonces el inmueble alberga el museo Quiñones de León.


Arquitectónicamente, como se ha dicho, el edificio está inspirado en el vecino Payo de Santhomé (o La Pastora), que es un bello ejemplo de palacete renacentista urbano.



La fachada principal está constituida por un cuerpo central enmarcado por dos torres laterales de sillería de mayor altura. Ante esta fachada se extiende un amplio patio con un estanque circular en el medio. El cuerpo central tiene adosado otro cuerpo formando un ángulo recto que fue construido a comienzos del siglo XX. En la parte posterior del edificio se encuentran los jardines.

El cuerpo central, que es simétrico, es todo de color blanco a excepción del zócalo, el recercamiento de huecos, la moldura de separación entre los pisos, el entablamento, el remate y el escudo familiar, que son de granito visto. En el centro está la puerta principal, recercada por una moldura de sillería de perfil curvo. A ambos lados hay sendas ventanas enmarcadas por molduras iguales a las de la puerta en la planta baja, y cuatro balcones en la planta alta con el escudo familiar en el centro. Estos balcones están constituidos por balaustres de hierro forjado.



El cuerpo central remata en un entablamento de granito acabado en almenas de perfil recto. Bajo éstas corre una gruesa cadena de piedra que va de torre en torre y que es interrumpida a tramos por cuatro escudos y cuatro cabezas de león alternándose.

Las dos torres que enmarcan el cuerpo central son idénticas. Son de planta cuadrada y miden 15 metros de altura. Están constituidos por sillares de granito y contienen dos lisas ventanas en la planta baja, balcón y ventana en la planta noble, un escudo central entre la segunda y tercera planta y otras dos ventanas con guardapolvos en el tercer piso. Están coronadas por almenas de perfil picudo.



La fachada posterior del paso está orientada a los jardines y es de mayores dimensiones que la fachada principal. Está formada por tres pisos, aunque inicialmente tenía dos.

En 1853 se construye una capilla anexa al edificio que permanecía cerrada y sólo se abría cuando los marqueses estaban en el pazo.

En la fachada posterior del edificio se sitúa el espacio ajardinado, formando con la vivienda un conjunto único. Fue creado a finales del siglo XIX, probablemente por la prestigiosa empresa portuguesa de jardinería radicada en Porto, Jacinto Mattos, hoy desaparecida.

El jardín está inspirado en los grandes jardines del barroco francés. Parte de un eje longitudinal perpendicular a la fachada, que permite completar el jardín con un solo golpe de vista, y está dividido en seis partes: el jardín de acceso, la rosaleda, el jardín francés, el jardín inglés, la solana al fondo y el bosque. Además presenta una amplia variedad de plantas ornamentales y exóticas, como pueden ser el camelio del jardín francés, exóticos tuliperos de Virginia, magnolios, etc.