domingo, 23 de febrero de 2020

Hotel Universal (1888)





El conocido Hotel Universal fue contruido en 1888 por el afamado arquitecto vigués Jenaro de la Fuente y Domínguez a propuesta del conocido constructor vigués Benito Gómez González (padre de los arquitectos vigueses Benito y Manuel Gómez Román).

El edificio, de un claro estilo ecléctico, está compuesto de un planta baja y tres altas. Presenta un eje de simetría central y consta de tres fachadas: la principal a la calle Cánovas del Castillo, y las laterales a las calles García Olloqui y Carral.


En 1889 la Corporación Municipal decidió declarar plaza pública el espacio situado ante la fachada principal


El edificio se construyó en dos fases, ya que en un principio, el Hotel ocupaba la mitad de la superficie actual. Hasta que en 1904 Benito Gómez decidió reproducir el diseñor de Jenaro de la Fuente y extender la fachada principal y construir otra en el lateral de la calle García Olloqui con el mismo esquema constructivo y manteniendo la unidad del edificio.


Las fachadas presentan una sucesión rítmica de vanos con alternancia de balcones individuales y corridos que remarcan la horizontalidad del edificio. La fachada a Cánovas del Castillo está realizada en cantería de granito. Las otras dos fachadas laterales están realizadas también con granito y muros de manpostería para aligerar el edificio.

El edificio albergó el Hotel Universal, uno de los hoteles más conocidos de nuestra ciudad durante muchos años. Durante quince años llevó el rótulo de Hotel y Restaurante Universal, para después pasar a llamarse sólo Hotel Universal.

Rápidamente se convirtió en uno de los puntos de encuentro de la ciudad. El edificio era una de las primeras construcciones que podían contemplar desde el mar los viajeros que desembarcaban en los muelles de la ciudad.


Además, su espléndida terraza se convirtió en un símbolo del poder económico de aquellos años. En ella se instaló un pequeño jardín arbolado con grandes palmeras y en verano, las veladas se amenizaban con algunas de las mejores orquestas de la época. Los pocos afortunados que podía ocupar sus mesas mostraban al resto de ciudadanos su privilegiada posición social. Desde miembros de la alta burguesía, hasta intelectuales y políticos de la ciudad. El resto de los mortales se situaba alrededor del seto de la terraza para disfrutar igualmente de la música en esas maravillosas tardes y anocheceres veraniegos. Sus salones laterales también acogieron los convites de muchísimas bodas.

Junto al Hotel Continental se convirtió en la primera parada de los numerosos viajeros que llegaban en barco a nuestra ciudad. Formaban un bello conjunto edificatorio en primera línea de mar, junto al mercado de A Laxe y los edificios de Montero Ríos, que lamentablemente fue destrozado a mediados de los 60 con el derribo del Hotel Continental y el mercado de A Laxe.

Con el paso de los años el edificio se fue degradando. Su pequeño jardín arbolado desapareció para dar paso a un gris espacio abierto cubierto por una pérgola metálica.

A mediados de los años 80 el hotel cerró sus puertas yt ras su cierre hubo varios pretendientes que quisieron hacerse con esta privilegiada edificación. Desde la Autoridad Portuaria, pasando por un casino y llegando hasta los intereses hoteleros, que finalmente se hicieron un el edificio.


Sus dueños eran los hermanos y empresarios orensanos Ramón y Alonso. Ambos pedía 600 millones de pesetas por la vente del inmueble, lo que hizo que siempre echara para atrás a la larga lista de pretendientes, ya que además de pagar por la propiedad del edificio había que acatar las condiciones urbanísticas de conservación impuestas por el Concello.


La cadena hotelera AC Hoteles se hizo con el edificio con un proyecto basado en el alquiler del mismo en régimen de concesión durante 20 años para abrir un hotel de cuatro estrellas con servicios de lujo con un presupuesto de 7 millones de euros y una oferta de unas 50 habitaciones.


Como la catalogación del edificio como bien a conservar limitaba su superficie los responsables del proyecto solicitaron permiso para construir un bajo cubierta. La sorpresa vino cuando desde el Concello se le dio el visto bueno.


El 10 de octubre de 2004 la Gerencia de Urbanismo y el gobierno vigués aprobaron la licencia de obras para que la cadena hotelera AC   iniciara   el   proyecto   de   derribo   del   interior   del    inmueble, manteniendo la fachada y reconstruyendo la escalera del Hotel

Universal. El Concello permitió además la construcción de un bajo cubierta, haciendo que los empresarios consiguieran una superficie total construida de 2.800 metros cuadrados y que al edificio se le añadiera una cubierta

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